La Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) y Corpoguavio unieron fuerzas para combatir una de las mayores amenazas de los ecosistemas altoandinos: el retamo espinoso (Ulex europaeus). A través de una intervención técnica y comunitaria, ambas entidades adelantan acciones de control y erradicación en el corredor del Páramo Grande, una zona estratégica para el agua y la biodiversidad de la región.
El enemigo silencioso de los páramos
El retamo espinoso es una especie vegetal exótica e invasora que se propaga a una velocidad alarmante. Sus principales impactos en el ecosistema incluyen:
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Desplazamiento de la flora nativa y alteración del hábitat de la fauna local.
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Alta producción de semillas, lo que dificulta enormemente los procesos de restauración.
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Facilidad para propagar incendios forestales debido a su alta combustibilidad, poniendo en riesgo la estabilidad del páramo.
Cirugía ecológica: ¿Cómo se elimina esta planta?
Entre mediados de mayo e inicios de julio, los equipos técnicos intervinieron seis predios clave (dos en las veredas Concepción y Pastor Ospina en Guasca, y cuatro en Amoladero y Juiquín en Guatavita).
Para evitar que la planta se siga propagando durante su retiro, se ejecuta un riguroso protocolo técnico:
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Remoción controlada: Extracción segura de ramas, raíces y semillas.
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Chipeado: Trituración del material vegetal bajo estrictas normas ambientales.
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Disposición final: Incineración controlada en un horno certificado.
Con este método se logra retirar, en promedio, una tonelada de retamo espinoso por semana. La meta para finales de noviembre es eliminar más de 25.000 kilogramos de este material invasor.
Educación y comunidad: El verdadero escudo verde
La estrategia no solo es técnica, sino también social. El proyecto ha capacitado a cerca de 900 personas de la región a través de 15 talleres prácticos bajo la metodología «aprender haciendo». Los participantes aprendieron sobre:
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Ecología y manejo seguro de especies invasoras.
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Uso de maquinaria para el chipeado del material vegetal.
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Medidas de protección para especies clave como el oso andino.
«La protección de nuestros páramos requiere acciones técnicas, articuladas y sostenidas. Este convenio demuestra que el trabajo conjunto entre autoridades permite avanzar en el control de invasoras y, a la vez, fortalecer la gobernanza comunitaria», destacó Nidia Riaño, subdirectora de Cultura y Gobernanza Ambiental de la CAR.
El futuro: Restauración productiva
Como fase complementaria, se están implementando sistemas silvopastoriles y cerramientos perimetrales para aislar las zonas afectadas. Una vez protegidos estos suelos, la comunidad participará en jornadas de siembra de árboles y plantas nativas, asegurando que el páramo recupere su equilibrio natural.
Información: Corporación Autónoma de Cundinamarca.
















